miércoles, 27 de noviembre de 2019

BS AS, 26 DE NOVIEMBRE, 2019 - Sospecha de un epílogo

El profundo resentimiento, de saberme exasperado y exasperante.
Lo tibio de mi inmoralidad, lo delgado de mi caráter actual.
Paso los dias sin mayores novedades, trasuntando que es lo que está mal.
Es aquí? Se puede deshacer? Como ovlidar el pasado? Los errores fueron gigantes?
Veo a mi alrededor y veo colores extraños y modas ajenas. Veo movimiento.
Yo no me muevo. Quisiera despertar en quince dias.
Mi casilla de teléfono aun estaria vacía o mi facebook con dos o tres mensajes en el inbox
de una o dos personas a las que no quiero hablar, o no me interesa acercar.
Todo lo que quiero no lo tengo, todos los que amo no me aman, todos los que me conocen pueden verme sin mayores contratiempos. Estoy mal, y, a menos que el mundo sea un verdadero gallinero masoca, el mundo se va a mantener a distancia.
Visto mis ropas con la dignidad de un ladrón de tumbas.
Veo los aviones pasar por arriba de mi departamento. por la noche, la brisa nocturna de verano silba encantamientos que no llegan a curarme.
Estoy solo. Estoy enfermo.
Estoy enfermo y pongo enfermo.
tengo ganas de comprarme un pasaje de ómnibus y aparecer a 1000 kilómetros de distancia con una gran botella de agua y grandes y nuevas zapatillas en mis pies.
Denme un buen par de zapatillas y dormiré una siesta a la intemperie hasta en el pozo mas profundo del infierno.
Ah, el infierno.
Sabes una cosa? No fui muy lejos. Nunca hice nada. Nunca viajé, nunca progresé, nunca conseguí ni un miserable trabajo.
Mi trabajo es estar loco. De hecho, se me paga por ser un enfermo inadaptado. esos hijos de puta de los psiquiatricos, que le chupan el alma a un niño, que la ponen en la mano y la auscultan con una lupa. Ellos me conocen lo suficiente como para saber que es o una pensión o vivir en la calle.
Y entonces, no tomo esos aviones. Doy vuelta la cabeza al cigarrillo apagado y siento ganas de prender otro cigarrillo inmediatamente. No lo hago por maldad.
Estoy desbocado, soy un adicto a una droga muy fácil de conseguir y relativamente barata.
Pero si tengo que elegir un lugar hermoso en el planeta Tierra, ese lugar sería en los labios de una mujer.
Yo no quiero volver aquí al planeta Tierra. Solo dejen en mi alma el tatuaje difuminado de la caricia de mis manos tomando la cabeza de una mujer y poniendo mis labios en los suyos.
Eso fue lo mejor de todo el viaje.
Eso y el antes de conocer el amor entre un hombre y una mujer.
Si, eso. Virgen adelante del mar.
Los días vienen como un tsunami aterrador a lanzarse sobre mi lomo, sobre mi cabeza, sobre la obra inacabada de mis manos.
Valió aullar todas estas canciones de medianoche?
Alguien se va a acordar de mi en cien años?
Todos queremos ser algo mas que un florecimiento pasajero.
Acaso la memoria y acaso cien años no son mas que un florecimiento pasajero en la infinitud de la desmemoria de el universo.
Una alarma de auto suena en la noche. El rumor distante de la marejada de autos bajando por Avenida Corrientes, casi como un océano discurriendo y chocando insistentemente contra nuestras pocas cosas aqui en la tierra que nunca se seca.
Es un impasse antes de el nuevo dia. Fumo ante la imposibilidad de escribir poesía o relatos.
la realidad supera a la ficción, la ahoga, le cuenta estos cuentos de el decaer. La ficción no tiene nada mas que hacer en mis manos. Mi historia personal es tan aburrida y tan llena de vida desperdiciada que cualquier cataclismo de papelillo al céntimo es irrisorio al lado de toda esta masa corporal que apenas se mantiene en pies mientras se resuelve por si misma la noche.
El pestilente y artificial aroma de la pasta de nicotina endureciéndose en el borde de el cenicero.
Mi tia fumaba en este cenicero de metal cuando yo tenia 4 años.
Tengo miedo. Tengo terror. No solo las cosas parecen estar lo suficientemente mal, sino que las cosas estan por alcanzar una resolución natural. La muerte.Antes, yo los amaba. después, los amé mas que a mi propia vida. Cuando se fueron, pensé que sería el último temblor. Ahora sus signos de vida estan manchados aqui y allá con la congoja de la vejez y de la conciencia de la proximidad de dias malos, de que los días malos puedan ser los últimos dias o el ultimo dia.
No puedo batallarlo. Pero ahora los comprendo, los comprendo en mi propia enfermedad, en mi propia conciencia de la falta de energia para soportar un dia mas una vida inútil que no ha dado recoveco donde buscar una magra, delgada respuesta multiuso.
La sabiduria no ha venido. Los amigos no han venido. Los amores perfectos no han venido. Se los quiso en nuestras vidas? por supuesto. Es la mayor promesa de droga que se le puede hacer a cualquiera. Algunos viven vidas plenas en momentos Kodak en Aruba o en Disneyland.
Otros solo quieren el vaso lleno y la boca siempre abierta.
Yo no sé muy bien lo que quiero. Vivo entre cuatro paredes marrones. Tengo un espacio de tormenta donde antes estaba mi corazón luminoso. Mi cama es ancha, negra, vasta.
El ventilador sisea demasiado mas que el viento que corre afuera de la ventana. Todos los poetas chinos de hace ocho siglo atrás aun no comprenden por que me enamoro cien veces cada vez que tomo el Subte.
Creo que... tengo un problema.
Y creo que tengo un problema por no poder contagiar este problema a otra gente.
Y eso está muy mal.
Y eso es un gran problema.


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