martes, 13 de noviembre de 2012

Los 4 pequeños primeros capitulos


1.

Toda la gente se despierta para morir, yo me despertaba para matar.
No sentia desprecio por la rabia humana, sino por la propia raza en si y si bien creia firmemente en el amor, matar era importante, tan importante como la cultura del corazon.
Me habian cojido todos los estamentos, las instituciones y las figuras de autoridad: maestros, policias, psicologos y psiquiatras, lo habia intentado todo. Solia sonreir. Padre y madre. Amigos. Tener novia sonaba como una broma de mal gusto. Solo unos toques en la oscuridad para mi. Ni siquiera inventaba historias. No queria ser un superheroe, o una estrella de rock, o trabajar o afiliarme a un club y hacer deportes o permancer en algun centro educativo. La plata que de vez en cuando me daba padre, lo suficiente como para comprar una cinta fonografica o cuerdas para guitarra, era mas que suficiente. Supongo que tenia mi propio mito en construccion como cualquier otro soñador que no soñase nunca: una cicatriz en labio superior derecho y un frasco de ponzoña ultraletal en un corazon que latia lento sin ningun lugar a donde ir.
En el living room de la casa habia una alfombra raida azul y algunos muebles tapizados con una cuerina del color del te con leche con las costuras empachadas y agonizantes. Uno se sentaba ahi, tal vez sin pensar en nada, solo sintiendo los fumos de la luz solar entrar por los visillos de las persianas y un ruido pesado pero sibilante acompañaba el acto de sentarse y uno simplemente bajaba unos cinco centimetros hacia el fondo del sofa,sintiendose un poco mas ligero de lo que podria haber sido.
Un gran espejo en la pared, roto en la esquina inferior.
Siete años de mala suerte.
Recuerdo estas cosas aqui y ahora en que estoy solo. O no tan solo.
Mi corazon sigue negro. He patentado la envidia, o por lo menos eso quiero creer ahora que me carcome la duda y la culpa.
Ya no soy tan joven.  Sigo siendo perezoso en el aprendizaje y a medida que llego a la siguiente posta sin el menor atisbo de saber como aniquilar con indiferencia a un pobre miserable rascabuches, mas deseo anularme de alguna forma. Mis ojos hambrientos y el odio por la complicacion de tener un alma sucia en un paraiso terrenal populado por hermosos animales angelicales.
Nunca lo lograria. Tampoco ellos.
Eso queriamos creer.

Aun no puedo recordar donde estuve entre los doce y los quince años. Simplemente no puedo. Hay un gran bache blanco, ni siquiera puedo llamarlo una neblina. No hay nada que decir en mi cabeza respecto del tema. No recuerdo besos de chicas, o masturbacion, o una musica general benigna especifica. Recuerdo a mi padre enseñandome a afeitarme, recuerdo el baño.
Recuerdo el ultimo año en la escuela primaria. El llanto de las niñas. Yo las observaba con respeto. Sabia que despues de la separacion, no serìan las mismas, que les esperaba un mundo diferente a cada uno, al igual que a los parvulos masculinos. Yo sabia que algunos comiamos mejor que otros, habia estado en sus casas, saludado a sus servcios domesticos, olido sus cuartos, golpeado sus puertas de entrada, caminado sus halls de entrada, algunos eran solo una puerta de chapa oxidada y otros eran cuarenta y cinco metros de alfombra vinilica con hileras de ikebanas de lirios naturales aromatizando las narices de recelosos y gordos y acicalados porteros. Pero cuan bonito. Rubios y negros. no podia ocurrir otra cosa que saberlo, o intuirlo no sin dolor, tempranamente.
Pero mi historia no se trata sobre el aprendizaje. Se trata de como aprendì a caminar de vuelta en cuatro patas y comer carroña en la oscuridad mientras las estrellas bailan solo para mi, casi al final del ultimo siglo en el milenio pasado.
Hace mucho tiempo atras , hace poco tiempo atràs. Porque esto que estas leyendo, conmigo, amigo mio, ha de morir cuando deje de practicarlo. Simplemente se irà. Fenecerà como la idea de una rosa en el medio de un centro de mesa para una ocasiòn particular, gallarda y bizarramente memorable, y despues se disolverà en otro tiempo, otro cuerpo, otra historia de un tenor y una cualidad  tan humana que temblarìan todas las montañas si no fuese porque las montañas son el catafalco de la miseria de nadie.
Ete aquì lo que me preocupa.  El tiempo ya podria haberse acabado.
En este mismo segundo, he muerto otra vez.
Me pregunto si a vos te pasa lo mismo. Pero vos no sos nadie. Y tambien estas muerto. Doble companìa de lujo, puedo desenterrate desde tu caja de cristal y ponerte sobre la mesa cada vez que quiera sobar y pelear con los muertos: sin rostro, documentos, geografia corporal particular, puedo mancillarte a destajo y volverte a colocar en mi caja de personalidades queridas que uso cuando estoy demasiado sacado como para controlar la compulsion de servirme un mal trago de delirio. Dejar que me mires.
Sos las voces que nunca digo, sos los pecados del pasado, los asesinatos portables, los pies sobre el hormiguero, el pequeño hurto desgraciado en el bolsillo que nunca admito pero que me han colocado reposada y lentamente en este vendaval de soliloquios, ahora cuasi centenario.

2.

Gorriones piando en el balcon. Son como un balsamo. Desde que mi viejo muriò que no venian. Voy a ponerle semillitas para que vengan mas a menudo. Los griegos identificaban a los gorriones como los portadores de el alma hacia el cielo. Asi que no les voy a poner mucha comida. A ver si se malcrian y quieren llevarse algo mas.
El balcon es algo asi como el placebo para los que estan atrapados en una vida terrible, un pequeño paraiso donde uno puede descansar el esqueleto en un afuera proverbial. Un balcon puede ser la libertad, por lo menos una libertad pequeñita, miserable, si, pero libertad al fin, como un pequeño besito en los labios. Por lo menos es asi cuando se està en una buena no tan buena, o en una mala constante que te corta los huevos sin ningun tipo de disculpas... solo pasar el tiempo chillando, cogiendo ora si ora no de buena o mala gana, amando curiosidades chiquititas de hermosos colores y puteando al cielo por la mala suerte. Asi que el balcon ayuda. A veces. Tambien es bueno para las novias que rompen las pelotas por el habito pernicioso de fumar de uno.

- Podes salir por favor o abrir la puerta e ir afuera porque no soporto mas el olor a cigarrillo, me esta matando A MI esa mierda! La concha de tu madre!

Y el humo. El humo se va hacia arriba y hacia los costados, azul azul , volutas revolviendose, y uno opuede soñar que es un maquinista de tren, circa 1886, solitario, un tanto maltratado, descascarado por la vida, sin mujer, feo, y lo mas importante de todo: sin frenos.
Y uno vuelve adentro y ve todo ese teatro de guerra tristisimo: medias rotas y asquerosas llenas de pegotes de hongos, ropa inerior usada desparramada por las camas, pantalones descuajeringados llorando sobre el parquet lleno de cenizas y mierda y polvo, polvo por todos lados, polvo que uno quisiera limpiar si no fuera porque la ultima vez no funcionò muy bien, ver que a la semana estaba todo igual o incluso peor, o, peor aun, ver un tender blanco lleno de ropa lavada que se acartona con la brisa de la tarde en medio de la sala de estar, la cual no tenemos la menor puta gana de recoger y doblar y meter dentro de los cajones como dios manda. O, uno lo hace, sintiendose un semidios sempiterno e intocable y entonces uno da la vuelta y ve que queda todo el resto de la casa por limpiar.
La mugre es todo lo que sobra. Y sobra el desinteres.
A veces , las cosas de la casa, son nuestros dioses, el viejo instinto de la cueva propia, por ende, la propia crucifixion. Y a emparcharlo todo de vuelta, otra vez. con toda la dulzura de la que se pueda disponer con la cabeza rota por un gigante desamor. Palabras de viejo.
Uno pelea duro por su propia crucifixiòn, y a veces, es una pelea dulce, aunque encuentro que ahora que soy viejo por dentro, usar la ropa dos o tres o cuatro veces es lo mejor que hay. Si los cavernicolas pudieron, yo tambien puedo.
Supongo que viene pasando hace ochocientas generaciones, que la sangre del mono que llevo adentro de mi otra sangre, la que digo es la mia, aun sirve para algo, ete aqui: antes de que me vuele la cabeza con un arcabuz. El simio que era mi tatarabuelo considerò que una concha era lo mas imprescindible que puede haber en la vida. Suele suceder, es un error del que participamos por lo menos una vez antes de morir. El la defendio en su taparrabos contra los dientes de sable y los mamuts enloquecidos por la zarzapàrrilla prehistorica, hizo una choza o un fuego pulenta en la cueva donde vivia y se la culeo a mi abuela hasta que se le cayò el pito. Le dio por el culo y en un descuido el coso se deslizo adentro DEL AGUJERO EQUIVOCADO. Venga la siguiente generacion. Cortaron el cordon umbilical con un pedernal, lo ataron con ramitas y mi tataratataraabuela pereciò por una infeccion masiva. Mi tatarataraabuelo miro para ambos lados, muy triste. No tardaron los miembros de la tribu en convencerlo de que la vida es una sola y hay que vivirla a full. Y asi sucesivamente una y otra vez mientras aparecian: el eter, la aspirina, y los antipsicoticos.
Eso lo hacia un poco mejor. Pero ahora que casi no puedo ver nada, que miro ese papel con el que pago la comida y los antipsicoticos y los analgesicos, los ravioles de carton menguando debajo de una timida bombilla electrica que solo un atrevido prenderia mas de cinco minutos seguidos, que tengo mi rancho de acero y cemento, mi mujer, aunque no muy brillante definitivamente hermosa, digo, este es el fin? La respuesta, as matador, una sola respuesta! Panorama maravilloso: Tengo las medias rotas y pegotientas desparramadas por ahi y una foto de mi abuelo colgada en la pared del living comedor. Me mira con una expresion al mismo tiempo soñadora y absolutamente inescrutable. Algo debia saber el tipo. Un ferroviario gentil que hacia las cosa que habia que hacer y las hacia por derecha.
No mataba gente como yo, en sus sueños. Criaba. Complacia. Construia. Y si algun bastardo se ponia inapropiado, le colocaba un derecho a la madibula y lo dejaba pìdiendo agua y por favor.
Eso ya no lo hacemos. Se piensa tal vez en poner una bomba de clavos arriba de la puerta... o de conseguir un buen calibre para reventarles el pecho con rosas chinas plomo en la oscuridad del hall de entrada, pero no. Extraña es la gente.
Vos, al igual que yo, esperàs a que te den permiso para ser feliz?
Sola espera la araña silbando esa vieja canciòn.

3.

Hay una musica exterior. Definitivamente esta ahi afuera, y puedo escucharla entrar en mis sueños, se està colando por los visillos de mi conciencia, traspasando los limites de mi voluntad. Puedo sentirla. Puedos sentir la emanacion, el ritmo, es pausado, un tanto quedada, limitada, no es algo rimbombante ni espeso, es solo una tonada popular de esas que ponen en la radio para la gente que no quiere pensar en nada mas que en seguir o transgredir ligeramente la orden de trabajo del dia. Una cancion estupida. Definitivamente debe ser de mañana. No hay grandes interrupciones detras del sonido. No escucho un mayor silencio dentras de la cancion tampoco . Asi que no està lloviendo. Cuando lluve se escucha menos gente detras de una cancion. La lluvia lo nivela todo. O no hay cancion. No hay ruido de ruedas de autos patinando en una fina pelicula de lluvia, tampoco gritos o exclamaciones particulares. Sè que es de mañana, probablemene muy temprano. A lo lejos se escucha un generador o un camion de la basura. Ronco, como a una cuadra de distancia. Pajaros piando con intensidad. Hay sol, entonces, no llueve. Si, entonces, es de mañana. Y si, creo que me va a dar un ataque al corazon. La opresion en el pecho es intensa, pero mi mente reacciona rapido y decide que desestimarla seria demasiado. Tal vez deberia tomar un par de aspirinas y rezar. No recuerdo como se rezaba. Entreabro los ojos. Primer pensamiento: la espera de las expensas. La falta de dinero. La incomprensibilidad de los sentimientos. Dolor de pecho. Angustia. Ultimamente es asi, se siente asi.
Abro los ojos.
Estoy sobre mi costado derecho acariciando mi gato negro invisible. Mi manta. Estoy solo. No se siente tan mal, tampoco se siente tan bien: solo se siente. Es inapelable. Neto, lleno contra el cuerpo. El colchòn, la profundidad termica sensual del cuerpo hecho uno contra la tela de la manta y el cubrecama y estar adentro del utero de la cama. La ternura de ir al sobre es casi la misma... que volver a salir. Solo que la entrada, ironicamente, es escape, y la salida nunca es una salida.
No se a donde se va mi alma cuando duermo,solo se que vuelve aqui y que cuando se despierta, cuando hace ese click y se pone en el modo ON, decia, mi pobre almita, se pone un chal de concreto sobre la cabeza y hace las peores muecas que yo hubiera podido soñar en mis peores pesadillas. Esa sensacion quimica en la lengua, ese ardor divino en lo mas profundo de mi alma que sentìa cuando era pequeño y me levantaba por las mañanas absoluta y completamente canonizado y embelesado por la vida, el espiritu intacto empapando mi bandera y mi craneo, se ha ido casi completamente de mis dias. Las mañanas no son tan maravillosas. Que mierda, los dias y las noches no son tan maravillosas tampoco.
Intermientemente, a lo largo de los años, me he despertado o he soñado despierto con ese feeling. Algo extraño. Un sabor en la boca, un alineamiento de las estrellas sobre el cuerpo, que lo hace encender de una manera que ahora se me hace inusitada. Es fisico y divino.
 Creo que eso se ha ido casi completamente.
Emano miedo.

Buen dia.

Salgo corriendo, trastabillandome, enclenque y dolorido, chocandome contra los marcos de las puertas, a poner a Linda Perry en los altavoces. Muy bajito, tenue y delicado, muriendome un poco, temblando. Solo para tapar la estupidez que suena a travez de mi esqueleto, a travez de las paredes la ventana el agujero que se mete a travez de mi agujero y el agujero enorme en mi vida. Las curitas de los pobres: las canciones. El viejo Al Jolson debe de estar revolcandose en su tumba. Todo bien. Solo que hay pobres a los que no les gustan otros pobres. Yo soy pobre. Y no me gustan algunos pobres, en especial los pobres de alma que hacen fuerza para seguir siendolo. Respeto? Es un puño en ciernes. Tengo que tener cuidado. El sol està alto, comienza el dia. Se ciernen los rayos, comienza el pleito interior, la lucha de los pesos pesados. Me vienen dando duro desde 1974. Sangro bastante contra las cuerdas. Tengo el corazon purpura al mejor estudiante del amor tatuado en el pecho y una calavera de Jean Michel basquiat brillando en los ojos mientras un nuevo cross de derecha viene volando letal hacia mi frente a sacarme las luces por completo, una vez mas. Una tenue, rapida plegaria antes del shock. Otra vez.

Buen dia

4.

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